Qué es un padre para ti

Hace  unos 15 años,  una entidad europea dedicada a acompañar a hijos de padres detenidos en Italia, editó un vídeo donde se mostraba las dificultades que aparecían en las relaciones y en la creación de vínculos entre padres (en este caso sólo varones) detenidos y sus hijos. El vídeo de unos 10 minutos de duración, va presentando dicha realidades desde ambos puntos de vista: la vivencia del padre y la vivencia del hijo, con gran sensibilidad, realismo y respeto a la infancia y lo hace a través de cortas entrevistas y algunas imágenes del vis a vis familiar.  Su objetivo principal es dar visibilidad a esta realidad que incluso en el entorno más próximo del niño se intenta tapar,  así como animar a crear espacios que permitan al niño a elaborar una filiación e identidad de sí mismo positiva,  a pesar de las circunstancias que le tocan vivir.

El reportaje permite pensar y sentir las necesidades y sentimientos que niños y padres quieren proteger y ayuda a entender mejor las funciones emocionales de ser padre (o madre).

La primera pregunta que se les hace a los niños es la siguiente:  Qué es un padre (varón) para ti. 

Os transcribo sus respuestas:

“Mi papá es el que te pone las reglas, él tiene la autoridad junto con mamá. Son ellos quienes te dicen qué puedes o no hacer. Es como si fuesen el gobierno de tu pequeño estado”;

“Es el que te da un apellido, a veces se puede llevar también el apellido de la madre, pero no es mi caso”,

“Para mí un padre es alguien que te escucha cuando hay un problema e intenta encontrar una solución contigo”;

“Si el padre no estuviera tendríamos una sola persona que nos quiere. Pero cuando está con nosotros tenemos 2 personas que nos ama y es mucho mejor así”.

Aunque he visto este vídeo muchas veces, me sigue maravillando las respuestas que los niños dan ya que explican de forma muy transparente y sencilla lo que desde el punto de vista emocional, un padre representa para un hijo, como niño o adolescente.

Siguiendo las respuestas de los niños y adolescentes podríamos decir que un padre es el que da seguridad y equilibrio, pertenencia, comprensión y apoyo mutuo,  acompaña el aprendizaje, da amor incondicional, confianza, bienestar.

El reportaje muestra también otras necesidades que afloran en el niño en una situación familiar dolorosa y lo hace con otra pregunta: ¿qué dirías a tus amigos en la situación  en la que el padre no estuviese con contigo porque ha tenido que ingresar en prisión? Y estas son algunas de sus respuestas:

“Hay muchísimos niños  que niegan tener a su padre en prisión pero yo no los soporto. Yo lo admito, no tengo miedo de decir que mi papá está en la cárcel. A veces me dan ganas de llorar, pero me contengo”.

“No me gustaría que mi papá estuviese en prisión, porque luego todos lo sabrían y la situación se vuelve aún más triste”.

“Diría que se ha ido fuera a trabajar como periodista”;

“Que se han separado, o quizás que mi padre ha salido de viaje a ver a unos familiares”;

 “Si les dices que tu papá se ha ido de viaje al principio tus amigos te creerán pero después te preguntarán si ha regresado y tú no sabrás que decir”.

“Les diría que mi padre está en prisión. Me sentiría mejor al decir  la verdad. Puede que se lo dijeran a sus padres y tal vez perdería a todos mis amigos pero por lo menos ya no te sentirás avergonzado” .

Es cierto que la carga emocional de las respuestas varía mucho en los niños preguntados dependiendo de la empatía y de la proximidad a la situación planteada. A pesar de ello, sí que podemos ver ese conflicto que hay entre la lealtad a los lazos de sangre y el reconocimiento social. A este sentirse indefenso, preocupado, inseguro, impotente, vulnerable, rabioso, triste, herido, solo, se le añade también el juicio del qué dirán del padre y de uno mismo: humillado, rechazado, traicionado, culpable, abandonado, avergonzado. Y estos segundos pensamientos son tal vez tanto o más dolorosos que los primeros. Es lo que muchas veces se ha llamado una segunda victimización: a la herida de lo vivido se le añade el juicio de lo que dice (o piensa que dice) su entorno social ya sea  vecinos, familia, escuela.

Quiero destacar la respuesta de uno de los niños:  “Les diría que está en prisión. Me sentiría mejor al decir  la verdad….  tal vez perdería a todos mis amigos pero por lo menos ya no te sentirás avergonzado”

La posición de este niño permite conectar con sus sentimientos y necesidades y deja ir el juicio que puedan hacer los demás. Asume su responsabilidad, vivir su verdad con autenticidad y deja que los demás, amigos, vecinos, etc, puedan pensar lo que quieran: lo que puedan pensar los demás no le define a él, es una información que no dice nada acerca de él. Parece fácil pero ni para el adulto ni para el niño lo es.

En el vídeo al que hago referencia esta misma pregunta se la plantean a los padres: ¿que les dirás a tus hijos de porqué no estás con ellos?   Los padres  muestran sus dudas y miedo al juicio de sus hijos y a la pérdida de referencia o autoridad.

Este vídeo nos ayuda a centrar el rol de ser padre o madres al conectar con las necesidades que como seres humanos tenemos tales como son  el amor, la empatía, pertenencia,  contribución, transcendencia, honestidad . Como padre o madre implica atenderlas y cuidarlas dando amor, ayudando a pensar, conteniendo el sufrimiento y dando esperanza. Estas son  4 funciones emocionales básicas del ser padre/madre. 

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