Historias de vida (1)

Juan tenía una condena de muchos años. Había dejado  en Nicaragua a su familia, a su mujer y a una niña de 4 años. Calculaba que con los años que le quedaban de condena, no volvería a ver a su hija hasta que ésta tuviese 10 años. Cada semana hablaba con ella por teléfono, según el tiempo que el centro penitenciario le permitía. Día tras día, la niña le preguntaba a su papá cuándo volvería, cuando le podría ver, por qué no le llamaba más a menudo.  Y su padre le contestaba que estaba en un barco, que le era muy difícil comunicarse con ella.

Este padre vivía la situación con gran sufrimiento: él tenía una condena que cumplir, pero su sentimiento hacia su hija y familia eran claros. Ahora se daba cuenta del daño que les había causado.  ¿Tenía que abandonar su rol de padre?¿su hija y su mujer, ya no le merecían?

Los talleres de padres en prisión le ayudaron a ordenar la realidad que vivía, a conectar con el sufrimiento de su familia; a empatizar con las necesidades de su hija, a rescatar su rol de padre. Y ese mundo que despertamos en él le llevó  a construir desde sus dificultades y su circunstancia nuevos puentes con su hija, a construir la relación desde su realidad.

No olvidaremos la alegría que expresaba cuando pudo hacer frente a su realidad desde la honestidad emocional con su hija.