Historia de vida (4)

Dani es un muchacho con una familia que le ha arropado como ha podido. Segundo hijo de una familia de seis hermanos, llegó a la adolescencia con unas pautas educativas poco coherentes y constantes. Metido en un ambiente de diversión y droga, tuvo un hijo cuando emocionalmente todavía era un niño. La pareja quiso hacerse cargo del niño pero la inestabilidad provocada por el consumo de las drogas hizo que su pareja se separara, no sin un fuerte dolor. Y a David le cayó una condena larga.

Empezó los talleres de padres sin aceptar del todo la separación de la pareja y con un rol de padre que se confundía todavía con el rol de hijo.

David estuvo varios años con nosotros voluntariamente en el taller de padres: necesitaba un espacio donde hablar y posicionarse adecuadamente ante su hijo, aprender nuevas formas de relacionarse con él, entender mejor sus necesidades. Ponerse en el punto de vista de su hijo le ha ayudado a crecer, a conocerse y a asumir mejor el rol de padre.