Historia de vida (3)

Angélica vino de Brasil en busca de una vida mejor. De niña vivía en la calle. De ella obtenía el sustento para vivir. Angélica, aunque sabía quiénes eran sus padres, nunca cultivó una relación filial. Aun así, en si su corazón latía esas ansias de gozar de un hogar: aunque yo no lo he tenido, quiero experimentarlo y formar uno. Viendo que estaba atrapada en un modo de vida sin sentido, emigró a España en cuanto pudo. Aquí tuvo un hijo de un hombre cuya familia la utilizaba para negocios delictivos. Dándose cuenta que volvía a estar atrapada por una situación similar,  al cabo de unos años escapó dejando atrás hijo, pareja y documentación y se entregó a la policía.

Empezó a asistir a los talleres de padres con una gran receptividad, con la ilusión de ordenar sus experiencias y buscar la manera de conectar afectivamente con su hijo. Ahora Angélica tiene que construir su maternidad sobre la base de unas carencias afectivas importantes pero está dispuesta a ello. Necesitará mucha ayuda y, sin duda, el apoyo en su maternidad será crucial en ella.